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la región umbra nos rellama a San Francisco "Pobrecito",
la ciudad de Assisi tiene que ser considerada un sacrario de este
Santo y del grandioso Movimiento creado por él, del cual
la Ciudad del Subasio llegó a ser la documentación
más famosa y rebuscada.
Assisi, auténtica gema umbra, sigue conservando su incomparable
patrimonio artístico. El historiador francés Ernest
Renan, escrivendo a uno de sus amigos, decía "Assisi,
amigo mío, es un lugar incomparable y me siento totalmente
recompensado por todos los esfuerzos hacidos para visitarla. Imaginate,
la grande leyenda popolar de la Edad media representada en las
iglesias superpuestas, pintada por Giotto y Cimabue. La ciudad
es más antigua de sus monumentos. Es totalmente medieval,
carreteras abandonadas se han quedado, en cada piedra, las mismas
que en el siglo XIV
, la abundancia del arte supera cada
imaginación. En el exterior, en el interior, las puertas,
las ventanas, las chimeneas de las casas, tudo está pintado
y esculpido".
Que Ud. sea creyente o no creyente, cristiano o no cristiano,
lo que está seguro es que no se puede no oir el acuerdo
beatificante que toca en esta maravillosa tierra. Assisi es
el "atracadero del alma", donde cada "tormenta"
parece calmarse! Entrar en Assisi es como entrar en un "puerto
seguro", donde se recibe reparo y alivio, donde se recoge
vigor y confiancia!
y todo esto, en nombre de Francisco
de Assisi, el "Alter Christus" y de su Movimiento
religioso!
Dante declama: "Pero quién de este lugar habla,
/ no vaya a dicer \"Ascesi", porqué diría
"corto", / sino Oriente, si proprio se quiere hablarne",
referiendose a la importancia universal del mensaje franciscano,
que traspare en cada rincón de la ciudad.
Francesco Moriconi di Pietro di Bernardone, nació en
Assisi en el 1181 (verano-otoño?). Su nacimiento está
recordado en dos lugares: en la
Chiesa Nuova
(Iglesia Nueva), donde estaba la casa de Pietro, su padre, y
en el Oratorio de San Francisco pequeñito,
lugar del presumido "pequeño establo", donde
el Santo, según una tradición difundida al final
del siglo XIV, nació imitando a Jesus.
El la casa paterna pueden ser colocados los episodios de la
juventud del "grande hijo" de Assisi, que abandonó
las ambicciónes humanas de du familia, para seguir las
inspiraciónes ofrecidas por parte de Jesus Cristo. En
la casa paterna el joven Francisco vinció los egoísmos
de los comerciantes, para alcanzar un pobrecito que le pedía
limosna; venció la repugnancia instintiva que tenía
hacia los leprosos, para dedicarse generosamente a cuidarlos,
como por él describido en el Testamiento.
Podemos reconducir a la joventud del "Pobrecito de Dios"
las carreteras tortuosas y sugestivas y la plaza que rodean
su casa, en el Centro de Assisi: los lugares
donde Francisco siempre se mostró en su primitiva vanidad
juvenil, y donde volvió - aún corriendo el riesgo
de pasar por "loco" - para enseñar la calle
del verdadero juicio como partidario de Cristo.
Los lugares principales del maravelloso caso del "Juglar
de Dios", abrazados, casi paternamiente, por la austera
Rocca (Fortaleza),
son: la Catedral
de San Rufino, donde fue bautizado y donde, en seguida (1212),
convenció a Chiara de Favarone de Offreduccio a seguirlo;
la Basílica de Santa Maria Maggiore con
el contiguo Vescovado (Episcopado), donde renunció
a la herencia paterna, desvestiendose frente a todos los ciudadaños
y al opispo Guido, proclamando a gran voz que, desde aquel momento,
habría mirado solamente a la paternidad de Dios y a la
herencia del ciel.
Entre las dos Basílicas, se encuentra la Iglesia de San
Nicolò de la Piazza, donde Francisco, junto con Bernardo
de Quintavalle y Pietro Cattani, leió el pasaje evangélico
que, junto con el trozo oido en la "Porziuncola" (pequeña
celda), quedó entre los fundamentos de la vida franciscana.
En relación a este episodio tenemos que recordar la
Casa de Bernardo da Quintavalle y la Plaza de Santa Chiara
(hoy Plaza San Giorgio), donde los bienes de Bernardo de Quintavalle
y de Pietro Cattani fueron distribuidos por la primera vez,
y que incitó a la conversión también el
canónico de San Rufino, Silvestro de Assisi.
Siempre en el centro historico, no muy lejana de la Catedral
de San Rufino, hay la Casa paterna de Chiara y de su hermana
Santa Agnese (Ines) (con ellas tenemos que recordar también
la otra hermana Beatrice y la madre Ortolana); unos metros más
adelante hay la Basílica
de Santa Chiara, que incluye los restos de la Igelsia de
San Giorgio, parroquia de San Francisco y, además, lugar
de su primera predicación.
Fuera de la ciudad se encuentra San
Damiano, donde el Crucifijo mostró al Santo su misión
de restaurador de la "Iglesia"; donde nació
el "Cántico de fray Sol"; donde se consumió
la ofrienda total al Cristo de Santa Chiara y de la primera
generación de las clarissas.
Más lejos, en la montaña del Subasio, sumergido
en un verde muy suave, hay la
Eremo delle Carceri (Ermita de
la cárcel), magnífico lugar franciscano, que sigue
conservando formas y atmósfera de las primitivas generaciónes.
Leyenda y historia se mezclan, aquí arriba, para cantar
la devoción de Francisco a la Virgen, a la cual fue dedicada
la primitiva minúscola capilla. El ideal ermitano ya
estaba realizado, en este monte, antes de San Francisco, y él
nunca lo olvidó en su siguiente esperencia espiritual;
al contrario, el ermitismo llegó a ser una de las constantes
del franciscanismo, a la cual siempre se volvió en todos
los momentos en los cuales se intentó volver a las "origenes".
En la Ermita de la Carcel, se puede reconocer todavía
"el encuentro" entre las dos grandes espiritualidades,
que caracterizaron el Umbria, la Italia, el mundo (la franciscana
y la benedectina); no lejos de la Carcel está situado
el Monasterio
de San Benedetto del Monte Subasio, donde fray Francisco
obtenió, gracias al abad Maccabeo el permiso de utilizar
la capilla rural de Santa Maria de la Porziuncola.
Bajando por la llanura de Assisi se encuentra
Rivotorto,
grandioso lugar de los primeros tiempos de la experiencia franciscana;
cerca de él está situada la Pequeña
Iglesia de Santa Maria Maddalena (hoy oratorio del Hospital
de San Lazzaro).
Desde Rivotorto a Santa Maria de la "Porziuncola",
para descobrir el carisma de la fondación franciscana.
A la Porziuncola, San Francisco llegó (después
de los trabajos realizados en San Damiano y en San Pietro de
la Espina), como restaurador de iglesias, movido por orden del
Crucifijo; aquí descubrió el carisma que habría
conducido y caracterizado su Orden. Durante una celebración
liturgica, en efecto, escuchó el pasaje del Evangelio
en el cual se habla de una vida en pobreza y en la predicación
apostólica. Esto sería el programa de vida del
Santo aprobado oralmente por el papa Innocenzo III (primavera
de 1209 o 1210), y en seguida confermado, con bula papal, por
papa Onofrio III (29 de noviembre de 1223).
Para sacar fuerza y enriquecerse con ese carisma, también
Chiara fue conducida a la "Porziuncola", porqué
fuera consagrada por el reino de Dios frente a la Virgen de
los Angeles (28 de marzo de 1211 o 18-19 de marzo de 1212).
A la Porziuncola llegará también una respuesta
de Cristo con la meditación de la Virgen: la concesió
del "Perdón de Assisi".
Volviendo a Assisi, y recorriendo las etapas de la vida de Francisco,
es necesario arrodillarse, con compunción, frente a la
Tumba del "Alter Christus".
Verdadero sagrario del arte italiana, es la triple Basílica
de San Francisco, donde los artistas más famosos, de
varios siglos, se han reunidos para tributar gloria de mármol,
de colores, de pinceles, de arquitectura, al más grande
hijo del Umbria: Francisco de Assisi!
Entre los otros numerosos monumentos en Assisi, tocados por
el "perfume" del "Santo Juglar", recordamos:
la Abadía
de San Pedro, la Iglesia
de San Pablo, la Iglesia
de Santo Stefano, la Iglesia
de San Giacomo del Murorupto, la Pequeña Iglesia
de San Francescuccio, el
Monasterio de S. Angel de Panzo; y
cerca de esos, una gran cantidad de Pequeñas Iglesias,
Pequeñas Capillas, Oratorios, que fueron eregidos por
doquiera en Assisi y en sus alrededores: muchas veces son el
recuerdo o el testimonio de algún episodio particular
de la vida del "Pobrecito de Dios".
Caracteristicas en Assisi
Assisi fue edificada con piedra blanca y rosa que se encuentra
en sus alrededores, sobre terrazas artificiales. Tiene carreteras
estrechas y, normalmente, tortuosas, eminadas, muchas veces
con escaleras y de aspecto vetusto. La estructura urbanística
medieval, los importantes testimonios del arte, juntos con muchos
vestigios antigos que se encuentran entre las casas, la conservan
entre las ciudadeds más intactas y auténticas
del pasado; los receurdos franciscanos aún vivos que
se encuentran en cada lugar y el dulce paesaje que la rodea
hacen de Assisi una ciudad muy sugestiva y uno de los raros
lugares elegidos del espíritu. Pero, los que quieren
descubrir el verdadero rostro de Assisi tienen que visitar uno
de los pocos rincónes un poco escondidos, o visitarla
en la baja estación o en los raros momentos en los cuales,
no hay visitadores en las calles y en las plazas.
Manifestaciónes
Se trata de manifiestaciónes religiosas. Muy sugestivas,
entre las cuales recordamos las de la Semana Sagrada, como la
procesión del Cristo Muerto a la luz de las antorchas;
la fiesta de la Ascensión sul monte Subasio; las procesiónes
del Corpus Domini; la fiesta del Voto, que recuerda cuando los
Saracenos fueron expulsados por Santa Chiara (22 de junio);
la fiesta del Perdón de Assisi (31 de julio-2 de agosto);
la fiesta de Santa Clara (12 de agosto); la fiesta de San Francisco
(3-4 de octubro); las celebraciónes de la Navidad. Una
rievocación de los tiempos antiguos es la fiesta del
"Calendimaggio" (primer día de mayo) (30 de
abril-10 de mayo). Una grande Muestra del antigüedades
de qualidad colma la ciudad en abril.
de Paolo Rossi
paolorossi62@libero.it
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